Nuestros hábitos de consumo después del Covid_19 ¿cambiarán?

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Hábitos de Consumo
Hábitos de Consumo

Es evidente que después de esta pandemia muchas cosas han cambiado entre ellas nuestros hábitos de consumo.

Si creíamos que Internet había supuesto una revolución en los hábitos de consumo de los españoles, ¿quién se habría imaginado que tendríamos que estar más de dos meses encerrados en casa? Creo que nadie…

Las ventajas de comprar por Internet ya las conocíamos, pero algunos no se atrevían a probarlas, el ver las distintas alternativas que hay en el mercado, y de paso compararlas, poder comprar en cualquier momento y lugar, evitar desplazamientos y aglomeraciones, no tratar directamente con vendedores, disfrutar de gastos de envío gratuitos, facilidad para realizar devoluciones, y la sencilla navegación son otros factores que habían disparado la venta por Internet.

Parece que todas estas ventajas se estaban anticipando al Covid_19.

¿Cómo ha cambiado nuestro comportamiento de compra?

A partir de esta situación de pandemia, debemos tener en cuenta cuáles son los hábitos de consumo al momento definir el customer journey, con el propósito de comprender y estar preparados para continuar garantizando soluciones a los clientes.

En esta “nueva normalidad” que nos espera, reemplazará lo que conocemos actualmente como el comportamiento del consumidor y la forma en cómo interactúan con las marcas. Por otro lado, estoy segura de que ya estamos interiorizado que posiblemente no volveremos a ser los mismos.

Los intereses de los consumidores han cambiado durante el confinamiento. Unos han decidido cambiar a un hábito de consumo más sostenible o solidario, y otros han realizado gastos que les han ayudado a llevar el encierro con serenidad.

Un análisis realizado por Grupo Análisis e Investigación, en colaboración con Estudio de Comunicación y Villafañe y Asociados, “COVID-19 Primer impacto actitudinal ante el estado de alarma contra el coronavirus” que esta compuesto por tres capítulos, nos muestra los distintos comportamientos del consumidor con respecto a la actitud que han tenido durante el confinamiento y cuáles son los hábitos de consumo por nivel socioeconómico. Los han dividido en tres grandes categorías: jóvenes, adultos responsables y personas mayores (nido vacío).

Algunas conclusiones de este estudio

La Trilogía COVID-19 se compone de tres partes diferentes:

  1. Primer impacto psicoemocional en la nueva situación;
  2. Actitudes ante instituciones, compañías y marcas, y
  3. Proyección de expectativas en distintos plazos de futuro.

En general se podría decir que:

Los consumidores rechazaran a aquellas marcas que no sean solidarias o actúen mal en esta crisis.

Hay una gran aceptación a las compañías que están realizando un esfuerzo en su comunicación resaltando su parte solidaria que comunique de forma alentadora, cercana, amistosa y no estrepitosa.

Obviamente los grandes favorecidos por esta crisis serán los sistemas de compra online. Los consumidores ya se están acostumbrando y familiarizando cada día más con ellos y por supuesto entienden las ventajas.

Los españoles necesitan mantener el humor ante la crisis y demandan saber al dedillo como pueden ser solidarios y ayudar.

El usuario de plataformas de comunicación desea recibir información confirmada y veraz, en tono emocional imparcial.

Se destaca que es un excelente momento para que las empresas se adapten emigrar a nuevos formatos y aumentar su visibilidad.

 Pero, ¿cómo cambiarán los hábitos de consumo en España?

No hay que ser un experto en economía para saber que se avecina una crisis económica en el mundo entero, según un análisis realizado por Deloitte

“La recuperación progresiva de la crisis originada por el COVID-19 en nuestro país comenzaría en el cuarto trimestre de este año, 2020”

Este análisis está enfocado en los diferentes sectores de la industria de Consumo en España (retail, alimentación, viajes, hoteles, restauración, automoción, farmacia y vivienda), y plantea dos escenarios macroeconómicos de evolución de la crisis generada por el COVID-19.

Plantea dos posibles escenarios:

  1. Contención gradual: Se mantienen las restricciones de libertad para contener la curva de la crisis sanitaria, sin embargo, esto iría cambiando paulatinamente lo cual podría reactivar la economía poco a poco.
  2. Prolongación: No se consigue frenar la pandemia ni evitar el rebrote, en este supuesto negado la economía no se reactivaría en su totalidad hasta conseguir una vacuna, lo cual tendría repercusiones negativas importantes al aparato productivo y empresarial.

La investigación ha logrado evaluar los mercados que han tenido empuje y aquellos que han tenido decrecimiento.

Evaluando por separado 4 dimensiones diferentes:

  1. Salud: la obsesión por la higiene y el distanciamiento social ha aumentado, provocando cambios estructurales como el aumento de los seguros privados o el recurso a la farmacia como centro de salud.
  2. Ocio / Consumo: el incremento de consumo de lo local en disminución de lo internacional, así como que miraremos más el precio a pagar por cualquier producto o servicio. Las marcas consideradas como «seguras» por los consumidores crecerían, así como la tendencia del “para llevar” o «take away» y el «last minute», entre otras. Lo que conllevaría cambios estructurales como el crecimiento del e-commerce, la expansión de apps (de gimnasia, cocina, etc.), los consumidores preferirán la cercanía y se dividiría el ocio entre al aire libre y en casa), y el pago en efectivo quedaría en el pasado.
  3. Trabajo / Transporte: ha crecido la predisposición a hacer uso del transporte público, prefiriendo el privado. Esto conllevaría a cambios estructurales como el aumento del teletrabajo y las reuniones virtuales, así como de la educación online a distancia.
  4. Persona / Hogar: crecería el ahorro en los hogares, reduciendo la inversión, se verían reforzados los valores tradicionales como la familia, sostenibilidad y naturaleza, así como la solidaridad y la empatía. Esto implicará cambios estructurales como el aumento de las comunidades virtuales (redes sociales), y una mayor preferencia a lo digital y a la apertura de datos personales entre otros.

Debemos puntualizar cuando hablamos de un cambio coyuntural estamos hablando de que el hábito de consumo cambia debido a la situación y el cambio estructural a la infraestructura o los modelos que afrontan los cambios coyunturales.

¿Cómo se comportaría cada sector?

En el estudio “la recuperación de los sectores estará marcada por los hitos sanitarios y económicos, la movilidad y la confianza del consumidor”:

Consumo después del Covid_19

«Las compañías deben dotarse de mecanismos de gobierno y de gestión que ayuden a anticipar y gestionar crisis futuras, sanitarias o de otro tipo, que se caractericen por la velocidad, profundidad y por el origen externo a las dinámicas habituales y competitivas de los mercados», recomienda Pasamón.                                                                                                               

Y para terminar

Son momentos complicados para la toma de decisiones importantes pues las predicciones siguen siendo inciertas.

Sin embargo, debemos tomar en cuenta por qué es muy importante el comportamiento del consumidor, los estudios sociales y las estadísticas oportunas para la elección de estrategias que puedan reforzar nuestro negocio ahora y nos preparen para el futuro.

Y ahora que te has enterado de la importancia de conocer los hábitos de consumo, estas son algunas medidas que debería tener en cuenta todo negocio:

Las estrategias de experiencia de cliente deben regirse por los sentimientos que mueven a los consumidores: seguridad, bienestar, libertad, privacidad, etc.

Las empresas deberán reforzar su inversión en la transformación digital. El confinamiento ha puesto valor en todo lo relacionado a la digitalización y en adaptar la vida exterior a la vida en casa.

En toda crisis hay oportunidades que no deben pasarse por alto.

Después de la tormenta llega la calma, y debemos estar al tanto de lo que los consumidores van a querer de nosotrso en esta nueva etapa.

¿Estamos preparados para aprovechar las oportunidades que surgen en medio de esta crisis?